EL
CINE DE RENE FORTUNATO
(La República)
En la República
Dominicana la industria cinematográfica está en una
etapa creciente, sobre todo en lo que se refiere a las producciones con
marcados fines comerciales y que por esta misma urgencia descuidan el
aspecto artístico y el contenido en general.
Sorprenderá a muchos saber que nuestra industria cinematográfica
se inició en la época del cine mudo. El cineasta Francisco
Palau dirigió en 1923 la película La Aparición de
Nuestra Señora de la Altagracia.
Lo de Palau no fue un acontecimiento fortuito ya que al año siguiente
rueda su segunda producción Las Emboscadas de Cupido. Pasaron más
de cuatro décadas hasta que se produjera otra película dominicana.
Esta vez le tocó la continuidad al dramaturgo Franklyn Domínguez,
quién llevó a las pantallas su monólogo La Silla,
protagonizado por el famoso actor y publicista puertoplateño Camilo
Carrau.
Durante la década de los sesenta, cuando aún el cineasta
René Fortunato era un niño, se filman en la República
Dominicana una serie de películas españolas e italianas
que sientan bases para el entrenamiento de técnicos que luego contribuirían
al desarrollo de la industria. También se realizan co-producciones
con Venezuela y Puerto Rico.
Nuestro país se convertía en Cuba o Vietnam de acuerdo al
lugar en que transcurría la trama. La más afamada de estas
producciones fue El Padrino Dos, dirigida por el célebre Francis
Ford Coppola, ganadora del Oscar como mejor película. También,
durante los años setenta ruedan en nuestro país los prestigiosos
directores norte americanos Wes Craven[Scary Movie] y William Friedkin[El
Salario del Miedo]. Durante la década de los ochentas Agliberto
Meléndez dirige Un Pasaje de Ida, basada en la muerte de varios
polizontes dominicanos en el barco Regina Express.
El próximo paso, y sólo nos referimos al cine comercial
y de ficción, corresponde a la realización del primer largometraje
del inquieto Angel Muñiz. La comedia Nueba Yol inicia la actual
etapa de la industria del cine dominicano en la cual la producción
de largometrajes ha creado grandes espectativas ya que el publico ha apoyado
abrumadoramente cintas como Nueba Yol uno y dos, Perico Ripiao, La Cárcel
de la Victoria, Los Locos También Piensan, Andrea, La Maldición
del Padre Cardona, Negocios Son Negocios y Un Macho de Mujer, entre otras.
Sin embargo, la más notable producción de largometrajes
dominicanos a veces pasa desapercibida para la generalidad de consumidores
de cine comercial.
El único productor y director dominicano que ha logrado colocar
sus películas en las salas de prestigiosas universidades norteamericanas
y europeas, que la crítica mundial le compara con grandes maestros
del continente como Tomás Gutiérrez Alea[Fresa y Chocolate,
Guantanamera] y Jorge Sanjinés [pionero del cine boliviano], que
ha ganado muestras internacionales es el documentalista René Fortunato.
Fortunato es el cineasta dominicano de mayor éxito comercial.
Hasta el presente sólo ha realizado documentales, pero no se descarta
que nos sorprenda con un trabajo de ficción ya que además
de su extensa formación en todos los aspectos de la producción
visual, es un artista con gran formación en las humanidades. Su
primera realización fue Trás las Huellas de Palau, corto
de 24 minutos sobre el primer cineasta dominicano. Nacido poco antes de
la muerte del dictador Trujillo, estudió comunicación Social
en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
También participó en diversos aspectos de la producción
en la televisión local antes de terminar su carrera. Además
fue crítico de cine para dos diarios locales. Su segundo documental
fue sobre el ya fallecido artista plástico Frank Almánzar,
titulado Imágenes de un Artista, en 1987.
Su primer largometraje documental, y tal vez el más conocido internacionalmente,
fue estrenado en el 1988. Abril, la Trinchera del Honor es una secuencia
de la guerra civil e intervención militar norteamericana que ocurrió
en nuestro territorio en 1965. Fundamentada en un riguroso apoyo gráfico
de los archivos de prensa y televisión de la época, así
como del recurso de la investigación y la consulta de fuentes primarias
y secundarias. Este documental ganó el premio Pitirre en su categoría
en el festival de cine de San Juan, Puerto Rico, que organiza el director,
productor y dueño de las salas de cine arte Juan Gerald.
La Trinchera del Honor fue un rotundo éxito en el plano comercial,
pero mucho más como pieza maestra en el género documental.
Fue incluida en los programas de cine en prestigiosas universidades de
los Estados Unidos, Latinoamérica y Europa. En un principio Fortunato
se aseguró de que las copias de este clásico siempre estuvieran
disponibles en las librerías y espacios relacionados en las ciudades
del este americano, Puerto Rico, España y el resto de la América
nuestra.
En 1991 Fortunato estrena su segundo largometraje documental,
El Poder del Jefe 1 muestra las condiciones económicas, políticas
y sociales que determinaron el surgimiento de la dictadura de Trujillo
en la República Dominicana. A esta le siguen El Poder del Jefe
2 y 3.Los documentales de René Fortunato han alcanzado un sitial
de gran relevancia dentro del género y se caracterizan por
su enfoque a los aspectos históricos y sociopolíticos.
El siguiente largometraje, La Herencia del Tirano, muestra los acontecimientos
más relevantes ocurridos en la República Dominicana a partir
del 2 de junio del 1961, dos días después de la muerte de
Trujillo. Parte del éxito de los documentales de Fortunato radica
en que emplea la estructura dramática del cine de ficción,
así como la relevancia temática, que hace que el público
espere con inquietud su próximo trabajo.
El último de los largometrajes en el género documental realizado
por el también ganador del segundo lugar del festival del nuevo
cine latinoamericano de La Havana del 1998 se Titula La Violencia del
Poder. Este muestra los acontecimientos políticos y sociales que
marcaron el período entre 1966, cuando el Doctor Joaquín
Balaguer asumió el poder y el 1974. Este ha sido el documental
que más trabajo, documentos, materiales y fílmicas necesitó
entre todos los de su filmo-guía.
René Fortunato, aunque un poco desapercibido en comparación
con otros dominicanos de gran impacto en el plano internacional como Juan
Luis Guerra, Michael Camilo, Oscar de la Renta y Samuel Sosa es uno de
los grandes del séptimo arte, colocado en el mismo catálogo
donde están los filmes Amores Perros, El Angel Exterminador, Bodas
de Sangre y Buena Vista Social Club en la filmo-guía de la universidad
de Columbia en la ciudad de Nueva York.
|